Las mobulas voladoras del Mar de Cortés (cont'd)
Sea Watch es una organización dedicada al medio ambiente cuyo objeto de conservación central es el Mar de Cortés. Cada año, algunos miembros viajan de La Paz a Loreto recabando información de los pescadores. La sobre explotación al fin nos ha dado alcance. De acuerdo con Sea Watch, la pesca deportiva ha decaído de 40 a 50 por ciento en relación al año pasado en el Parque Nacional Bahía de Loreto y la pesca comercial se encuentra al borde de la desaparición. Según testimonios, simplemente ya no hay qué pescar. “El dinero que se obtiene de la pesca, ni siquiera alcanzar a cubrir los gastos del combustible de la gasolina”.
El Doctor Russel Nelson, asesor de Sea Watch, responsabiliza a la pesca a gran escala por la escasez de recursos pesqueros. Las redes mecánicas, de arrastre y de nylon así como los arpones pistola y otros mecanismos de pesca industrial han dado al traste con las prácticas pesqueras artesanales. Nadie se ha puesto a pensar en el “futuro”, señala. Lo preocupante es que esta actividad no sólo se restringe al Mar de Cortés.
La carrera por obtener cada vez mayor volumen de captura es un problema global. Toneladas y más toneladas de pescado, crustáceo y molusco se agotan a medida que los pescadores encuentran mecanismos más eficientes para pescar a corto plazo pero devastadores a la larga. Los pescadores como Lucio compiten contra un aparato frente al cual se encuentran desprotegidos: ni siquiera tienen el dinero para comprar el equipo necesario. Por lo tanto, se dedican a especies hasta ahora poco atendidas como las mobulas, y lo hacen utilizando chinchorros que yacen una tras otra en la playa. El impacto de esta acción sobre una especie, hasta ahora prácticamente desconocida para muchos, todavía está por verse.
Hace 14 años, el Dr. Notarbartolo di Sciara apuntaba que la carne astringente de los mobúlidos tenía “poco valor comercial”. Sin embargo, a medida que descienden los volúmenes de captura de otras especies más apetecibles, los pescadores, por supervivencia, no tienen otra opción que dedicarse a su pesca. Las consecuencias del conflicto entre las metas a corto y largo plazo, no me cabe la menor duda, son obvias.
Hasta ahora, la muerte accidental (es decir, la captura incidental entre los chinchorros), es el mayor peligro al que se enfrentan las mobulas. A pesar de que California prohibió el uso de las chinchorros en 1990 y las Naciones Unidas expidió una moratoria al empleo de este tipo de redes en mar abierto, se siguen utilizando en el Mar de Cortés. Este tipo de redes son particularmente problemáticas, algunos afirman diabólicas, porque matan indiscriminadamente. Suspendidas de algunas boyas y dejadas a su libre albedrío, matan a cuánta criatura tiene la mala fortuna de toparse con ellas sean éstas tiburones, tortugas, delfines, atunes o mobulas. Lo peor, sin embargo, es que muchas quedan a la deriva asesinando pese a estar desatendidas.
Alrededor del mundo, la “captura incidental” asciende a 20 millones de toneladas de pescado no deseado. Aproximadamente, una cuarta parte de la pesca mundial se desecha. La proporción es aún mayor si se toman en consideración a los camaroneros. De acuerdo con cifras del Monterey Bay Aquarium's Seafood Watch Program, “la captura del camarón por redes de arrastre mata cinco kilos de otras especies por un kilo de camarón”.
El Doctor Villavicencio es de complexión robusta pero tiene una voz suave y ojos profundos. Me informa que el gobierno concede un total de 50 permisos para uso de chinchorros para capturar picudos y 200 para tiburón. Sin embargo, a este número de redes habría que agregar otras 250 de longitud indeterminada. “En México”, parafraseando a Lucio, “la ley no importa”. De más, ahondar en las consecuencias de semejantes prácticas.
A diferencia de las rayas que cuentan con un aguijón en la cola y los tiburones cuyas poderosas mandíbulas pueden zamparse a sus depredadores, los mobulidos, salvo la japanica que sí tiene aguijón, sólo cuentan con su velocidad y tamaño para defenderse. El Doctor Notarbartola di Sciara indica que paren un único cachorro cada dos o tres años. Debido a su baja tasa de reproducción, tanto las mobulas como las mantas así como las tortugas marinas, las ballenas, algunos tiburones y aves marinas, son especialmente vulnerables a la extinción. John A Musick en su artículo “Ecología y Conservación de Animales Marinas con Expectativa de Vida Considerable” expone que estas especies presentan “una tardía respuesta a la captura”. Toma décadas en recuperar poblaciones de estas especies; en especial, si han sido expuestas a una mortalidad excesiva:
En la actualidad, en parte gracias al trabajo de SeaWatch, el Gobierno de México impone una multa de 10,000 pesos a quien es sorprendido con una Mantarraya del Pacífico. Sin embargo, cabe señalar que semejante acción resulta un tanto pueril: la pesca de arrastre del camarón es también ilegal y fui testigo de cómo un grupo de pescadores se salían con la suya.
Aun cuando parezca grotesco, desde el punto de vista ambiental, la práctica de arponear mobulas bien podría resultar la única manera de asegurar su supervivencia. Por lo pronto, eso piensa el Dr. Villavicencio. En general, explica que “los pescadores se concentran en las presas adultas de una especie. Incluso el uso indiscriminado de líneas de anzuelos, no desembocaría en la devastación que los camaroneros y las chinchorros dejan a su paso”.
Tendrá que transcurrir un cierto tiempo para que el Mar de Cortés recobre la abundancia.descrita por John Steinbeck en su “Bitácora del Mar de Cortés” de 1940. En esta crónica, el autor se explaya acerca de un mar “frenético de tanta vida”. “Las pétreas langostas prehistóricas de los acantilados prácticamente inundan el fondo marino de manchas rojas”, escribe. Hay alimento donde quiera; el todo se come al todo con violenta exuberancia”. De más, afirmar que tales aseveraciones distan mucho de prevalecer reales.
Mucho de la revitalización de este golfo tropical depende de conocer más sobre las mobulas. La primera cosa que me dijo el Doctor Villavicencio cuando nos conocimos fue que “hay más preguntas que respuestas en lo que a mobulas respecta. Conocer los motivos detrás de su manera peculiar de brincar es sólo el principio”. Queda aún mucho por investigar. Por ejemplo, nadie sabe donde pacen las mobulas juveniles, sólo se han avistado cachorros o adultos. Jamás se han visto: ni en una red ni tomando el sol. Es como si se desvanecieran en la nada. Según el Dr. Villavicencio, se retiran a lo que él denomina “la zona profunda” pero hasta esta afirmación no pasa de ser una especulación.
Más aún, ni siquiera se disponen de los medios para medir el impacto de la explotación comercial. Los investigadores, a lo sumo, se atreven a plantear aproximaciones. No existen cifras reales del daño. Al respecto, el Dr. Villavicencio se mostró optimista. Varios biólogos mexicanos están a punto se suscribir una propuesta de manejo de la pesquería en cuestión. Asimismo, se trabaja para marcar a las mobulas y vigilar sus movimientos. Todos estos, a la larga, se espera redundarán en el futuro de los mobulidos en el Mar de Cortés.
Además, queda en pie la esperanza de que el gobierno mexicano algún día proscriba los chinchorros. El Dr. Villavicencio trabaja en ese sentido, igual que uno de los compañeros del hermano de Lucio quien me dijo durante una caminata por la playa que mejor se dedicaría a pasear turistas. No sé, quizá me lo dijo para complacerme pero lo que sí es un hecho, es que de prohibirse el uso del chinchorro, la autoridad tendrá que responsabilizarse del cumplimiento de la disposición. La “mordida”, el soborno mexicano, sigue siendo un mecanismo vivo para desoír leyes y reglamentos.
Pocas personas han tenido el privilegio de presenciar a un cardumen de modulas en movimiento bajo el agua. Se me cuenta que es un espectáculo coreográfico maravilloso: el agua salina densa con innumerables criaturas desplazándose al unísono en un abrir y cerrar de aletas negras cuando se pegan al cuerpo del animal, blancas cuando se separan. Espero algún día verlo pero, por lo pronto, ahora me encuentro completamente solo en mi kayak con el sol desvaneciéndose sobre el horizonte y sin rollo fotográfico. Todavía llevo en la piel la noche de mi avistamiento. Nos recostamos sobre la arena fresca. Las luces de la ciudad más cercana, San José del Cabo, apenas y se discernían.
Se nos reitera que no es sabio inmiscuirnos en los motivos y emociones de organismos ajenos a nosotros. De seguro, Steinbeck se refiere a esta premisa cuando habla de la “supervivencia exaltada” de la vida marina. “Dan la impresión de que les excita” escribe cuando observa a los cangrejos, estrellas de mar y erizos aferrarse a la ola frente al golpe reiterativo de las olas. Me inquietan las modulas. Me gustaría saber más sobre ellas pero lo que más me asombra es la exuberancia que despliegan.
Michael Albert es un fótografo.
Paul Albert es un bibliotecario.
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Fluent in English, Spanish, Norwegian, and French, Michael is at home in other cultures, having lived and travelled extensively abroad.
A productive photographer in different social and natural environments, Michael attributes his favorite images to patience and curiosity. He sees each assignment as an opportunity to learn something new.
Michael offers a digital workflow, professionally color-managed from initial capture to final output.
He currently shoots with the Canon 1Ds Mark II and 1D Mark II using lenses ranging from 16mm to 300mm. For studio and location work he uses Dynalite strobes modified by umbrellas, softboxes, panels, and his favorite, the "beauty-dish." He uses Nikon manual for his film work.
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Paul is Digital Services Librarian at Weill Cornell Medical College in New York City. He has solid experience as a web designer and is available for hire.
Paul's hobbies include speaking about himself in the third person.
:: Review of the Benefits of Fisheries (from SeaWatch)
:: Thoughts and notes on the Sea of Cortez (from SeaWatch)
:: Bycatch-- Fish and animals wasted (from Monterey Bay Aquarium)
:: Log from the Sea of Cortez by John Steinbeck (amazon.com)
:: The Empty Ocean by Richard Ellis (amazon.com)
:: Mobula munkiana species summary (from FishBase)
:: Mobula japanica species summary (from FishBase)
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